Sí, puedes ver mucho de Madeira en diez días. Pero no intentes cruzarte la isla tres veces. Las carreteras son lentas, hay muchas pendientes y curvas, y los mejores sitios están repartidos de punta a punta. Así que la recorrí con calma, zona a zona. Aquí tienes lo que no te puedes perder en cada una, con lo que funcionó y lo que cambiaría.
10 días · 9 noches
Ponta do Sol, Santana y Funchal
En coche de alquiler
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Cómo organizar Madeira: tres bases, no una
Madeira parece pequeña en el mapa, pero cruzarla lleva su tiempo. Dormir en un solo sitio te obliga a pasar horas en el coche cada día. Yo la dividí en tres bases, una en el oeste, otra en el norte y otra en Funchal, y así cada zona me quedaba a menos de una hora.
Y en cuanto al alojamiento, Madeira es un destino donde es mejor alojarse en apartamento que en hotel. Te da libertad para preparar los desayunos y algunas comidas o cenas en casa, algo que se agradece cuando madrugas para las rutas y vuelves cansado.
Antes de ir: lo que no se improvisa
- Los pases de las rutas. Para evitar la masificación y proteger el entorno, el Gobierno de Madeira limita cuántas personas entran cada día en las rutas más populares. Hay que reservar una franja horaria de 30 minutos en la plataforma oficial SIMplifica, y al empezar la ruta te piden el QR: sin reserva no entras. Resérvalos todos a la vez en cuanto tengas las fechas.
- Alquilar un coche. En una isla es prácticamente obligatorio para moverte con libertad. Recógelo y devuélvelo en el aeropuerto.
- La compra. Localiza supermercados cercanos a cada alojamiento. Así podrás desayunar en casa y preparar el picnic antes de salir de ruta.
Qué ver en Madeira, zona a zona
Costa sur · Câmara de Lobos, Cabo Girão y Fajã dos Padres
Câmara de Lobos es un pueblo de pescadores con barcas de colores, a un paso de Funchal. Muy cerca está Cabo Girão, un mirador acristalado sobre el acantilado, y el teleférico que baja a Fajã dos Padres, un rincón al nivel del mar para comer y bañarse. Un consejo: si Cabo Girão está nublado, no pierdas el tiempo y vuelve en otro momento para poder ver las vistas.

Oeste · Levadas y atardeceres
Aquí están dos de las levadas más bonitas y fáciles de la isla, la do Alecrim y la do Risco, que termina en una cascada enorme. Y para acabar el día, el faro de Ponta do Pargo sobre los acantilados. Mucha gente lleva la cena para ver el atardecer allí.
Noroeste · Porto Moniz y Seixal
Las piscinas naturales de Porto Moniz son de lava volcánica y están perfectamente acondicionadas: mejor temprano, antes de que se llenen. Y muy cerca, la playa de Seixal: arena negra y una cascada escondida que cae sobre la playa. De las más espectaculares en las que he estado.

¿Cómo encajarlo todo en 10 días, en qué orden y dónde dormir? Está resuelto, día a día, en la guía completa.
Pedir la guía completaNorte · Santana, São Jorge y la Levada do Rei
El norte es más verde y tranquilo. La Levada do Rei atraviesa un bosque de laurisilva precioso, las Ruinas de São Jorge quedan muy cerca y en Santana están las casas típicas con tejado de paja. Yo me di el capricho de dormir en Quinta do Furão, sobre un acantilado y entre viñedos.

Este · Ponta de São Lourenço
La ruta más fotogénica de la isla: acantilados de colores en el extremo este y un mar que no parece real. No hay ni una sombra, así que agua, gorra y protector. Y si quieres verla desde otra perspectiva, puedes llegar hasta la punta en kayak: es la única forma de alcanzar el faro, el más antiguo de Madeira. Solo para los más valientes.
Montaña · Pico do Arieiro y Ribeiro Frio
El Pico do Arieiro es de los puntos más altos de la isla y se llega en coche hasta arriba. Mejor temprano, y abrigado: hace frío. Muy cerca, en Ribeiro Frio, la Vereda dos Balcões es una ruta corta con unas vistas enormes sobre los valles. Y por la zona hay un antiguo refugio de pastores convertido en restaurante que fue de lo mejor del viaje.

Funchal · La capital
Recorre la ciudad a pie visitando los puntos más importantes: la Zona Velha, el Mercado dos Lavradores, la catedral y, si te da tiempo, el Jardín Botánico. Para terminar, una cata de ponchas y, si te apetece un último baño, Praia Formosa.
Lo que cambiaría
- Elegir solo un par de teleféricos: hay muchísimos y no todos merecen la pena.
- No intentar ver todos los miradores. Para en los que te llamen por el camino.
- Mirar el cielo antes de subir a Cabo Girão o al Pico do Arieiro, y tener siempre un plan B.




